José Ramón Magarzo

Presidente de Altran España y Portugal

Más allá de las especializaciones

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La forma de organizarnos es una de las cuestiones prioritarias cuando se asumen responsabilidades de dirección.  Se trata  de   conseguir un funcionamiento eficiente.

En las empresas de servicios profesionales,  siempre  hemos definido las estructuras organizativas respondiendo a patrones de especialización funcional, sectorial y/o matricial, teniendo en cuenta ambas especializaciones.

Sin olvidarlas, yo creo que debemos añadir otros conceptos que nos  ayuden a funcionar mejor. Debemos dar un paso más para adecuar nuestra oferta a lo que realmente nos piden nuestros clientes más allá de nuestras especializaciones.

Above view of business team sitting around table and working

Mi idea es intentar una clasificación de servicios/proyectos, compatible con las organizaciones habituales pero que tenga en cuenta el “grado” de complejidad/novedad  de lo que nos están pidiendo y, por lo tanto, el equipo que debemos configurar y poner a disposición del proyecto para garantizar  el éxito.

No es solo una cuestión de capacidades/especialización funcional y/o experiencia/especialización sectorial; debemos tener muy en cuenta el grado de innovación, creatividad e inteligencia  que debemos ofrecer a nuestros clientes para atender adecuadamente lo que nos demandan.

Estoy convencido de que en nuestro sector necesitamos esta aproximación y sugiero una primera clasificación de los proyectos en tres categorías:

  1. Altamente complejos y novedosos. Necesitan un alto nivel de innovación, creatividad e inteligencia.
  1. Abordar situaciones complejas y que son conocidas, pero que el cliente no tiene recursos permanentes dedicados a ellas. La experiencia es la clave y nuestros equipos la tienen al trabajar en múltiples proyectos.
  1. Abordar situaciones no especialmente complejas y habituales donde el cliente busca, sobre todo, coste variable , eficiencia, independencia…. Solemos llamarla subcontratación y debemos aportar los recursos adecuados para los trabajos a desarrollar y durante el tiempo necesario.

Todo lo anterior implica  distintos  enfoques, perfiles y modo de trabajo. De hecho, hay firmas que se especializan en algunos de estos tres tipos de proyectos.

Creo que las compañías que abordamos los tres debemos saber cuál de ellos nos están pidiendo y afrontar la oferta teniéndolo en cuenta.

En definitiva, tanto los recursos como la forma de organizarlos son muy distintos según el tipo de proyecto que estemos preparando y gran parte del éxito  del mismo   depende de cómo abordemos esta fase previa.

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