José Ramón Magarzo

Presidente de Altran España y Portugal

La innovación es la clave para permanecer (I)

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Me propongo compartir con vosotros una serie de posts sobre lo que significa hoy la innovación en las empresas.

Desde siempre ha estado ahí, la frase “renovarse o morir” no es precisamente nueva, las empresas punteras mejoran sus productos continuamente, lanzan nuevos, mejoran sus sistemas de fabricación, distribución… etc, y todo ello es innovación. Pero lo que está ocurriendo hoy es muy distinto y, si tuviera que definirlo en unas pocas palabras, diría que la profundidad y, sobre todo, la velocidad no tienen nada que ver con lo conocido hasta ahora.

innovacionLa innovación en productos y servicios ha tomado una velocidad de vértigo, de tal forma, que la madurez de los mismos, que es cuando deben generar el cash-flow que permita recuperar la inversión en R&D, se viene reduciendo de  forma dramática.

Salvo que la diferenciación que consigamos sea tal que nos permita “manejar” los precios o que hayamos conseguido una reducción de costes tal que los márgenes unitarios y globales compensen la reducción del tiempo de madurez, estaremos ante un problema de ROI insuficiente.

La innovación puede perseguir básicamente tres objetivos relacionados con el rendimiento de los esfuerzos:

  • Diferenciación

Que nos permita ser difícilmente comparables y, por lo tanto, tener cierta libertad en la política de precios sin más límite que el que nos ponga el mercado.

  • Neutralización

Que deje sin efecto una ventaja que consiguió la competencia con una innovación previa.

  • Productividad

 Que consiga reducir los costes y, por tanto, mejorar los márgenes.

Podemos afirmar que toda innovación que no consiga uno de estos tres objetivos es DERROCHE y que, según estadísticas fiables, más de la mitad de los esfuerzos que hacen las empresas en innovación se sitúan hoy en esta categoría.

Innovar no es hoy una opción estratégica, es una necesidad si queremos permanecer. Pero debemos de ser muy cuidadosos y precisos a la hora de elegir en qué, cuándo, cuánto… si no queremos que nuestros esfuerzos se conviertan en DERROCHE.

El sector en el que estemos desarrollando nuestra actividad y la situación y perspectivas del mismo, el cómo estemos organizados y preparados como empresa (lo que viene llamándose la arquitectura empresarial), el momento del ciclo de vida del producto o servicio sobre el que necesitamos innovar… Son cuestiones esenciales a la hora de decidir abordar proyectos de innovación.

Por todo lo dicho hasta ahora, creo que hoy la innovación trasciende a la siempre necesaria excelencia técnica, creo que es una prioridad absoluta para la dirección global de las empresas.

La competencia técnica nos puede, en todo caso, “asegurar” cumplir con los objetivos marcados, pero la definición de los mismos… en qué producto o servicio, en qué momento, con cuánto presupuesto, con qué propósito….. Constituye hoy una responsabilidad de primer orden de la alta Dirección de las empresas.

En mis próximos posts iré desgranando algunas claves de este apasionante tema intentando arrojar un poco de luz que permita relajar la tensión y el “stress” al que nos tiene hoy sometido esta VELOCIDAD DE VÉRTIGO a la que tenemos que movernos si no queremos quedarnos fuera.

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