José Ramón Magarzo

Presidente de Altran España y Portugal

¿En qué nivel de innovación nos encontramos ahora?

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innovacion en el mundo

Pues no muy bien.

Nos encontramos en el grupo de países de la CEE de baja capacidad de Innovación, aunque cerca de los países de capacidad media.

En España, durante 2016 invertimos en innovación el 1,23% de nuestro PIB, muy lejos de los países de capacidad de innovación alta como Suecia, Finlandia y Dinamarca que superan el 3% o Alemania y Austria que se acercan, y lejos también del objetivo de convergencia para la Unión Europea en el horizonte del 2020, que es alcanzar el 3% del PIB dedicado a inversión en Innovación.

Fuera de la CEE, Corea del Sur, es un país que nos puede servir como referencia por la similitud de cifras como población o lugar que ocupamos en cuanto al PIB que generamos.

innovacion 1

Las cifras que muestra el gráfico son elocuentes:

  • El porcentaje que dedicamos a innovación es tres veces y media inferior, también en cifras absolutas el tener un PIB similar.
  • Nuestro tejido empresarial es pobre en sectores tecnológicos.
  • Nuestra tasa de desempleo y salario medio también están muy lejos en esta comparativa.

Debemos mejorar y mucho. En estos tiempos donde la tecnología y la disrupción digital facilitan nuevas oportunidades y amenazas nunca vistas para los negocios y ello a velocidades de vértigo, o innovamos o moriremos…

A nivel general, es necesario que todos los agentes sociales pongamos mayor foco en todo lo que se relaciona con la Innovación. Las Administraciones favoreciendo el entorno y haciéndolo atractivo a la inversión, por una parte, y adecuando el sistema educativo a las nuevas necesidades requeridas por el mundo empresarial. Las empresas buscando la manera de innovar y de optimizar sus inversiones en I+D +i y todos reconociendo que la resistencia al cambio es probablemente inútil.

Voy a ser ahora más concreto y para ello voy a utilizar los parámetros del Índice de Innovación de Altran.

Desde hace 11 años, Altran viene presentando su Índice de Innovación en el que califica el potencial innovador de los países de la Unión Europea y, para ello, y mediante un modelo matemático complejo, relaciona el % del PIB dedicado a innovación con los siguientes cuatro componentes:

  • Nuevos Graduados Doctores
  • Empleos en servicios de Alta Tecnología
  • Investigadores en sector empresas
  • Empresas con eCommerce

A partir de aquí, el Índice califica de cero a uno el potencial de cada país de la Unión Europea. Vamos a repasar estos cuatro componentes:

De la evolución positiva de todos y cada uno de ellos va a depender el que seamos capaces de evolucionar hacia el grupo de países con capacidad de innovación media, en primer lugar, y esperemos que, finalmente, alta.

  • En cuanto a los nuevos graduados doctores entre 25 y 34 años, hemos mejorado muy sensiblemente en 2016, aumentando la calificación que da el Índice Altran a este componente en un 25% (desde 1,40 en 2015 a 1,75 en 2016).

La adecuada capacitación del capital humano, en particular el especializado en investigación, ciencia y tecnología, y la colaboración entre empresas y universidades es una de las claves del éxito de los países con mayor capacidad innovadora.

Nuestro sistema educativo debe ser capaz de generar más expertos en tecnologías avanzadas y tanto la iniciativa pública como la comunidad empresarial deben “capturar” y “retener” este talento.

  • A pesar de que hemos disminuido ligeramente los empleos en servicios de alta tecnología como porcentaje del empleo total entre el 2015 y el 2016 (de 3,1% a 3%) y hallamos bajado dos puestos en este componente en el ranking Europeo (del 9º al 11º), tenemos una calificación adecuada a nuestra capacidad innovadora y por encima de la media europea, que se sitúa en el 2,8%.

Este adecuado valor en este componente deberíamos aprovecharlo para avanzar en nuestra calificación global como país, continuando con el apoyo a las empresas para que incrementen su aportación al sistema de I+D+i y a la creación de empleo estable y de calidad. ­­

  • Los países con mayor capacidad de innovación tienen los porcentajes más altos de investigadores que trabajan en el sector privado empresarial. Así, Suecia, Dinamarca, Austria, Holanda y Francia están en el entorno del 60%.

En España, sólo el 36,6% de nuestros 122.235 investigadores trabajan en el sector privado empresarial. Lejos, no sólo de los países de referencia que he nombrado, también de la media Europea que está en el entorno del 48%.

Esta baja participación de las empresas españolas en el sistema de I+D es un aspecto clave que debemos mejorar. Las empresas deben convertirse en el motor de la capacidad de innovación en España como ocurre en los países más innovadores.

  • Durante el 2016, las empresas Españolas que utilizan el eCommerce para operar ha pasado del 15% al 19%, superando a la media Europea (18%).

Una de cada cinco empresas españolas, por tanto, utiliza hoy el eCommerce y la  adopción de esta tecnología viene creciendo a buen  ritmo en estos últimos años.

La adopción de tecnología de eCommerce permite a las empresas el uso de innovaciones tecnológicas asociadas a las TIC de última generación, potenciando la creación de ideas innovadoras en el ámbito tecnológico digital.

Deberíamos, por tanto,  aprovechar el excelente comportamiento de este parámetro para fomentar el uso de estas tecnologías innovadoras que permitan mejorar la competitividad de nuestras empresas.

Hemos echado un vistazo a los esfuerzos que hacemos en nuestro país para estar a la altura en innovación o lo que, en mi opinión, viene a ser lo mismo, esfuerzos para asegurar el futuro.

Tenemos que aumentar el porcentaje de nuestro PIB dedicado a innovación, enfocar nuestro sistema educativo para “producir” más expertos en tecnologías avanzadas y ser capaces de contratarlos y retenerlos en nuestras empresas, impulsar iniciativas de I+D y facilitar el incremento de eficiencia del sistema concentrando recursos para generar economías de escala.

Termino esta reflexión recordando que nuestra capacidad de innovación va a determinar nuestra competitividad como país y que debemos medir de forma sistemática la evolución de los indicadores que nos permitan ver “cómo vamos” y abundar o reorientar en su caso nuestras políticas.

Artículo publicado en la revista Factoría 4.0 de El Economista. 

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